La chimenea es muy bonita, blanca, de una absoluta simplicidad, tira bien y respira. Recuerdo que el agujero de la ducha está sin su tapón de plomo, perdió su utilidad (evitar malos olores) y se convirtió en una obra de arte que ahora se exhibe en los museos. Tal vez la esquina de la sala de estar acabe también sin su chimenea, sin embargo la chimenea siempre tendrá su esquina. En cualquier caso, aquí o allá, todas las cosas que vemos nos sobrevivirán.

Marcel Duchamp

Marcel Duchamp

Según ha quedado demostrado, en 1968 Duchamp vive en el apartamento y se embarca en la aventura de la chimenea. Encarga su construcción a Emilio Puignau, al que dedica un dibujo, “un souvenir d’une cheminée de coin au coin de la cheminée” (“un recuerdo de una chimenea de esquina en la esquina de la chimenea”). La armadura de alambre que hizo para indicar la forma deseada es fotografiada por Man Ray y, supuestamente, fue sepultada con la construcción definitiva. Cuando Marcel Duchamp se va de Cadaqués, muere. […] El galerista consiguió un libro-objeto que lleva por título Cheminée Anaglyphe. Marcel editó 100 ejemplares que incluyen los dibujos del diseño de la chimenea junto a unas gafas para verlos en tres dimensiones. Efectivamente, a través del celofán de las gafas se ve “la mateixa fandilla” (“la misma falda”) que la de nuestra chimenea. Parece la falda de una mujer, y cuando cumple su función, ahí está el fuego bajo la falda blanca, la connotación sexual que nunca faltaba en la obra de este artista que renunció al arte en favor de las ideas.

Marina Oroza

[…] parecía que ya se sabía todo sobre Duchamp, que se tenían controladas todas sus obras, et voilà!, este verano descubríamos la última obra de Duchamp: una chimenea anaglifa en el último apartamento que habitó. Muy posiblemente aprovechando el empuje de este hallazgo (que no lo es tanto, evidentemente mucha gente sabía que existía y donde estaba) Siruela ha publicado un pequeño ensayo de Pilar Parcerisas sobre Duchamp en España. Lo primero que llama la atención es el título, Duchamp en España, cuando más bien se trataría de Duchamp en Cataluña y, si mucho se me apura, Duchamp en el Ampurdán, ya que salvo un primer viaje iniciático con Katherine Dreier por el sur de España y la famosa exposición del Nu… en Barcelona, la relación de Duchamp con la Península se focalizó en Cadaqués y algunas poblaciones cercanas. Y ya dentro del libro llaman la atención otras expresiones como que La Caula, donde Duchamp se hizo la famosa foto con una caula, una cascada, detrás y que sirvió de referencia para Etant Donnés. […]

Sin embargo, si lo que se espera encontrar en este libro sobre Duchamp y España es un relato pormenorizado de las estancias de Duchamp en Cadaqués, sobre cómo llegó a ser invitado por Dalí, sobre la relación con éste dado que se veían con frecuencia, sobre sus visitas y otros invitados, sobre donde iban o sobre que hacían, el libro aporta escasos datos suplementarios de los que aporta el de Bernard Marcadé. […]

Y es que lo de Duchamp se puede estirar hasta el extremo y llegar hasta un juego cabalístico sobre todo lo que tocó o hizo. De ahí el valor de la biografía de Bernard Marcadé, que aguanta el tipo y lo lleva todo a un nivel de cotidianidad. Quizás esa tendencia a hacer de cada hecho, cada cosa tocada por Duchamp, un objeto propicio a la hagiografía viene determinado porque Duchamp es seguramente el último artista moderno. ¿Cómo interpretar sino esa vida bohemia que llevó? El mismo Duchamp en una de sus últimas entrevistas hablaba de que ese tipo de vida fue posible en un mundo que era más estrecho (menos global diríamos hoy) de lo que ya empezaba a ser a finales de los sesenta. Por ejemplo, citaba, que ya no era posible llevar una vida en la se hubiese reducido el gasto económico al mínimo y que, sin ir más lejos, siendo pragmático, los precios de los talleres, las posibilidades de comer a cambio de obra (o ir al dentista) ya no eran posibles. Desde entonces el capitalismo más atroz no sólo ha conquistado el mundo, también el mercado del arte. En esa interpretación, de Duchamp como el último moderno, la óptica a rescatar es la de un artista, el último bohemio, que no pensaba tanto en la obra, como en hacer cosas, muchas de ellas para sus amigos, para un círculo cercano. Desde ahí se pueden recuperar discursos que frente a palabras como lo internacional recuperan otras como el contexto de trabajo. Y quizás por ello no es casual que la requeterecuperación de Duchamp actual coincida con momentos de crisis. Además de la primacía del contenido sobre la forma (un paradigma de las crisis), esa recuperación también traería consigo la de sus formas de entender producción en arte (otra vez, producción de contenidos) o como pensar los circuitos, los lugares o las conexiones que conlleva la producción cultural.

David G. Torres

Esta obra es un trabajo que está haciéndose, haciéndose en Madrid. Con nosotros, lo que vivimos, lo que nos afecta, lo que vemos que afecta y cómo lo vemos, los encuentros con otros, con lo que hacen otros, con lo que otros ven. En estos momentos tenemos tres cosas. Hay tres elementos, que entran en constelación.

En primer lugar, hay una Frase. Es como encontrarse una frase. Cualquiera, alguien que conocemos tal vez pero que no es nosotros, que vive en Madrid pero podría vivir en otra ciudad, se encuentra una frase . Una frase que también es entonces la imagen de un encuentro posible. Esta frase dice : TODOS ESTAMOS AÚN AQUÍ. La persona que nos la muestra dice que está obsesionada con ella, que la ha pintado miles, millones de veces, en diferentes sitios. La fuerza de la frase es la de efectuar una afirmación, la afirmación de que algo sigue, de que alguien está aquí y continúa, prolonga el gesto. Hablamos de lo que planeamos, ella piensa que estaría bien extraer esta frase de la historia que la acompaña, inscribirla tal vez en otra historia, en otra forma. La historia de la frase comienza con el apóstol Pablo. Cristo resucita y pregunta si, tras su muerte, algo de lo que él anunciaba sigue. Pablo contesta: ‘No te preocupes, todos estamos aún aquí’. Es la total reintegración. Luego Godard ha retomado esta frase. En Godard marca un ambiente, una especie de estado de atención, de espera. La redención por el cine, Godard como ángel de la historia. La frase es fuerte, sin duda, pero también tiene sus riesgos, que se llaman Pablo y Jean-Luc. Hay que afilarla, hacerla cortante. Sobre todo sustraer la frase a todo aspecto de culto religioso. No entrar en el sentimiento oceánico, no pretender ver dimensiones donde no las hay. Potencia sin océanos: eso es también el reto hoy. Tratar de que la lectura de la frase no se dé en un lugar de memoria, sino de historia. Cualquiera dijo : “TODOS: Fanon, Keaton, Palomino, los mártires de la economía y desde luego cualquiera que pase por la calle, de repente reunidos, todos, en una cita. Benjamin, la cita con la Historia, con las potencias revolucionarias del pasado, en presente : TODOS ESTAMOS AÚN. AQUÍ, una afirmación ya absolutamente moderna, aquí en la Plaza de Lavapiés, aquí donde podría producirse un corte con este horror de la supervivencia-suicidio diferido-renuncia diaria a la vida, porque resulta, a ver, un momento, que todos estamos aún aquí, entonces…”

En segundo lugar, una Forma, una idea formal, o más concretamente la idea de una investigación formal. Una forma precaria pero monumental. ¿ Por qué lo precario parece estar condenado a la ausencia de forma duradera? Vamos a tratar de investigar este “ parece estar ”. Vamos a tratar de hacer que lo precario parezca y sea por un momento monumental. Monumentos de fragilidad en Madrid. Habrá 7, pensamos que será suficiente para investigar con esta acción Madrid. En vidrio, fragilidad. Pero en una base sólida, inamovible, que parezca plomo, acero ; pero que no lo sea del todo. Historia/Memoria. El cristal tiene las mismas dimensiones que las tumbas de lo irrepresentable del reciente memorial judío de Berlín. Pero es/parece una superficie, no alcanza a tener bastante volumen. En cada cristal está pegada con vinilo la misma frase: TODOS ESTAMOS AÚN AQUÍ. Además está serigrafiado. Hay una imagen, una imagen de potencia. El cristal y la imagen son una y la misma cosa. Hay negro y transparencia. Luego hay una lista, una lista de ‘víctimas’ pegada en vinilo (el relieve monumental mínimo, ‘superficial’) también, que son como nosotros, tienen casi todo el tiempo la misma vida sin forma, la misma muerte accidental. Singularidades cualquiera, atrapadas entre las catástrofes espectaculares y las íntimas. Pero podemos decir: no somos víctimas. TODOS ESTAMOS AÚN AQUÍ. Vamos a tratar de hacerlo ver, dando imágenes de potencia a las listas de impotencia. Investigar en Madrid los lugares estratégicamente adecuados a esta declaración. Los tonos de las esquinas, de las plazas. Su memoria, su historia. Trabajar el contenido y formas de las listas según su situación. Poner objetos, restos, deshechos, otras listas, documentación de la experiencia de investigación de cada zona en torno al cristal. Que sea un lugar de intercambio, cada una de estas 7 ‘zonas cero’ en las que situaremos cada cristal en Madrid.

Esta investigación formal, esta idea de líneas, colores y superficies, encuentra fortuitamente una lucha, la lucha en gran parte ignorada del antifascismo. Una forma provoca una lucha, una lucha provoca una forma; esas formas se encuentran, luchan; esas luchas se encuentran, forman. Carlos Palomino: forma/lucha. Problemas de los antifas, problemas de los que nace el Grupo Bilboquet: cómo dejar de ser víctimas, cómo poder afirmar que aún estamos aquí, y que somos todos, cómo poder hacerlo en común, con otros que no conocemos, pero a los que nuestros afectos nos unen.

En fin, en tercer lugar, hay un diagnóstico de la Actualidad, del periódico, de los días que se suceden en estos tiempos consensuales que no abundan en noticias alegres, en buenas nuevas. Este diagnóstico de la actualidad se acompaña siempre de una ontología de Nosotros Mismos, según la bella expresión de Michel Foucault. ¿ Quiénes somos ? y ¿ qué podemos hacer para cambiar algo de lo que nos rodea, y cambiarnos también a nosotros mismos ? no se puede preguntar sin responder al mismo tiempo a ¿ qué pasa hoy ?

¿Qué pasa hoy? Fascinación de la catástrofe, indistinción ética de las víctimas. Todo catástrofe, todos víctimas. Indistinción especialmente brutal en Madrid, entre el 11-M y el reciente accidente de avión. Infamia habitual de los medios, ninguna voz se alza entre los ‘intelectuales’. Incapacidad de reacción, llorar solo ante la televisión. Los expertos ya se ocupan eficientemente, mejor no hacer nada. Cada uno experto en lo suyo y víctima del resto. Misma ‘militarización de la catástrofe’. Ausencia de política, reinado de la economía y de la religión.

Triste lección: un ser humano es un cuerpo desamparado a punto de ser víctima de alguna catástrofe. La evidencia espantosa de la lista, lo único que podemos hacer es apuntar nombres en listas, enigma del nombre, DNI, ambigüedad de la lista de víctimas, paradigma del campo nazi. Biopoder, Espectáculo. Listas, cifras, estadísticas. Los listas están ahí, las cifras están ahí, es la realidad, tú formas parte de ella, es ‘necesaria’…

¿Quiénes somos? No sabemos qué hacer con lo que nos afecta. Impotencia política. Pero tal vez entonces el arte tenga su oportunidad, entre la supuesta necesidad de nombres y cifras, y la acción efectiva de una comunidad, entre nada y todo : algo. Un artificio. Un artificio afectado, que trata mediante la invención de formas de dar potencia a ese afecto. Nunca un arte víctima. Una lista es una forma, hay muchas, de muchos tipos. Un nombre es una forma, hay muchos, de muchos tipos, sobre todo extranjeros. Se puede separar los nombres de las formas consensuales, y de las imágenes y las frases de la exhibición de atrocidades de la actualidad. Fabricar alguna imagen dentro del espacio del arte, deseando que tenga sus efectos fuera de él. Un gesto, una mirada, una historia, para dar una potencia nueva a los nombres de cada lista, que parecen como atrapados en el culto de la memoria. La historia son imágenes. Más que memoriales, entonces, estas intervenciones serían historiales, en los que se anunciaría la continuación posible de un gesto.

Grupo Bilboquet
Madrid, Septiembre de 2008

Demolish art museums!

Publicado: noviembre 2, 2008 de smercados en por qué el arte y no nada

Preámbulo

Quién es narrador y cuáles son sus deberes y derechos?
El narrador (o narradora) es aquel que cuenta historias y reelabora mitos, junto a referentes simbólicos compartidos –o al menos conocidos y, si se da el caso, puestos en discusión—por una comunidad.  Contar historias es una actividad fundamental para cualquier comunidad. Todos contamos historias, sin historias no seríamos conscientes de nuestro pasado ni de nuestras relaciones con el prójimo. No existiría la calidad de vida. Pero el narrador hace del contar historias su actividad, su especialización ; es como la diferencia entre el hobby del bricolaje y la labor del carpintero.
El narrador recupera –o debería recuperar– una función social parangonable a la del griot en los poblados africanos, a la del bardo en la cultura celta o a la del aedo en el mundo clásico griego.
Contar historias es una labor peculiar, que puede comportar ventajas a quien la desarrolla, pero es siempre un trabajo, tan integrado en la vida de la comunidad como apagar incendios, arar los campos, atender a los discapacitados…
En otras palabras, el narrador no es un artista, es un artesano de la narración.

Deberes

El narrador tiene el deber de no creerse superior a sus semejantes. Cualquier concesión a la obsoleta imagen idealista y romántica del narrador como una criatura más sensible , en contacto con una dimensión del ser más elevada, incluso cuando escribe sobre absolutas banalidades cotidianas, es ilegítima.
En el fondo también los aspectos más ridículos y chuscos del oficio de escribir se basan en una versión degradada del mito del artista, que se convierte en divo porque se cree de algún modo superior al común de los mortales , menos mezquino, más interesante y sincero, con un cierto sentido heroico, pues soporta los tormentos de la creación.
Que el estereotipo del artista mortificado y atormentado despierte mayor interés en los medios y tenga mayor peso de opinión que el esfuerzo de quien limpia las fosas sépticas nos hace comprender en qué medida la actual escala de valores está distorsionada.
El narrador tiene el deber de no confundir la fabulación, su misión principal, con un exceso de autobiografismo obsesivo y de ostentación narcisista. La renuncia a estas actitudes permite salvar la autenticidad del momento, permite al narrador tener una vida que vivir antes que un personaje a interpretar por coacción.

Derechos

El narrador que cumpla con el deber de refutar los estereotipos citados tiene derecho a ser dejado en paz por los que llenan el puchero propugnando esos mismos estereotipos (cronistas de sociedad, correveidiles culturales, etcétera…).
Cualquier estrategia de defensa de las intrusiones debe basarse en no secundar la lógica. Quien quiera actuar como un divo, posando en absurdas sesiones de fotografía o respondiendo a preguntas sobre cualquier tema, no tiene ningún derecho a lamentarse por la intrusión.
El narrador tiene derecho a no aparecer en los medios de comunicación. Si un fontanero decide no salir, nadie se lo echa en cara o lo acusa de snob.
El narrador tiene derecho a no convertirse en un animal amaestrado para actuar en salones o para ser objeto de gossip (chismorreo) literario.
El narrador tiene derecho a no responder a las cuestiones que no considere pertinentes (vida privada, preferencias sexuales y gastronómicas…).
El narrador tiene derecho a no fingirse experto en ninguna materia.
El narrador tiene derecho a oponerse con la desobediencia civil a las pretensiones de quien (editores incluidos) quiera privarlo de sus derechos.

Wu Ming, verano de 2000