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Vamos a ver una exposición, contemplamos una obra de arte.

¿Por qué identificamos la obra de arte con aquello que puede ser visto, con la imagen? ¿No es ésta una identificación reduccionista, consecuencia de una concepción idealista de la obra artística? Si en la obra, en su imagen, buscamos la belleza, ¿esa búsqueda no nos habrá llevado al convencimiento de que tal belleza, y su condición de arte, residen, por inclusión, en el objeto y/o en su imagen?

¿Por qué una imagen es arte y un texto no? ¿Por qué el arte es visual? Dicho de forma menos esencialista, ¿por qué casi siempre podemos admitir que una imagen contemplada como obra de arte es arte y casi nunca lo hacemos cuando es un texto? Hacer tal afirmación bajo estas condiciones parece conllevar que sepamos qué sea una obra de arte. Pero, ¿lo sabemos?

¿Qué condiciones ha de cumplir una imagen o un objeto o cualquier otra cosa para ser arte? ¿Qué características han de reunirse para que consideremos que algo es arte? ¿Tal vez si reuniésemos varias de estas posibles características, o se cumpliesen algunas de estas condiciones, surgiría una obra de arte? Pensemos, por ejemplo, en algunas de las que ha de reunir una imagen, objeto o cualquier otra cosa, o acción -expuestas aquí sin ningún tipo de preferencia-, para que la consideremos una obra de arte:

1. ¿Que nos la encontrásemos en una exposición de arte?

2. ¿Que en dicha exposición aparezca como expuesta?

3. ¿Que nos la encontremos expuesta en una feria de arte o en un museo, kunsthalle, etc.?

4. ¿Que le acompañe un rótulo identificativo en el que se menciona el autor, título y características técnicas y/o fecha de realización?

5. ¿Que un artista lo presente a un galerista como obra de arte?

6. ¿Que un galerista considere que lo que le ha sido presentado como obra de arte le interesa para exponerlo como tal?

7. ¿Qué una galería o un museo la quiera presentar como obra de arte, aún a sabiendas, por ejemplo, de que es material de preparación para un artista?

8. ¿Que lo que la obra significa tenga algún sentido en un sistema de significación dado que identificamos –aquí y ahora- como artístico? (más…)

No nos moverán [del sillón]  (Imagen: Sergio Jiménez (Soobculture))

(Imagen: Sergio Jiménez (Soobculture))

1916, dadá. 1957, situacionismo. 1977, punk… ¿Y ahora qué? ¿Punk 2.0? ¿Un buen sillón para ser testigos de la crisis sin derecho a intervención? Mientras las editoriales españolas editan manuales sobre la revolución por venir y la música se mira el ombligo, encuestamos a escritores, artistas, teóricos… ¿Cuál será la próxima revuelta?

En Estados Unidos hay más presos que campesinos. Casi la mitad de los españoles no han leído un libro en su vida. Un tercio afirma «sentirse perdido» sin la televisión. El asesor mundial más competente en pacificación urbana es el Ejército de Israel. Uno de cada dos jóvenes practica la borrachera extrema una vez por semana. Entre los adultos, dos de cada diez están enganchados a los tranquilizantes…

La política rebajada a trapicheo y desierto moral, ofreciendo un diálogo falso. La cultura sintetizada en pasarela de moda. El Espectáculo y su golpe maestro: la difusión planetaria y en tiempo presente de la Tontería. El ciudadano atenuado hasta ser compatible con el Imperio. Teme a tu vecino como a ti mismo. Ejerce el derecho de permanecer a una distancia segura del otro.

Mientras tanto, la vida desfallece y ya no somos los mismos. Nos castraron y ahora nos arruinan. En Francia, los babylosers (bebés perdedores), hijos de la generación de Mayo del 68, han visto que el paro entre los licenciados universitarios asciende hasta el 30%. En Grecia, el salario medio entre los jóvenes es de 700 euros. En Alemania la clase media está evaporándose: en 2000 era el 62% de la población; ahora, el 54%; en 2020, según calculan, andará por el 50%. En EE UU ven venir el mismo fenómeno y Obama ha creado la Middle Class Task Force.

En España, donde 20 de cada 100 parados tienen menos de 25 años, la situación es parecida o peor. El sueldo medio anual era de 16.700 euros en 1995. Para sobrellevar la inflación de la última década, debería ser ahora de 24.000. ¿La realidad? La mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros al año y el 70% está endeudado. Algunos experimentan por primera vez el terror del vacío.

El filósofo esloveno Slavok žižek, el Elvis de la Teoría Cultural, adivina en la abstención y el silencio con que se responde a la crisis una redentora actitud similar a la de Bartleby, el personaje de Melville cuyo sereno lema, «preferiría no hacerlo», le conduce al desentendimiento y la muerte por inanición. Dice žižek: «Mejor no hacer nada que implicarse en actos localizados cuya función última es hacer funcionar más suavemente el sistema».

Algo parecido, pero más existencial (la vida misma entendida como «campo de batalla»), propone el filósofo catalán Santiago López Petit: «Nosotros no necesitamos para nada conocer la realidad. La verdad en la que habitamos —nuestra verdad— no se desprende de ningún conocimiento, sino de un sentimiento de rabia (…). El rechazo total del mundo coincide con el odio a la vida. Más concretamente: con el odio a mi propia vida».

¿Es el desapego lo que se tercia? ¿Es no hacer nada lo más violento que puede hacerse? O, al contrario, debemos pensar, como opinan los anónimos agitadores franceses del Comité Invisible, que «nada parece menos probable que una insurrección, pero nada resulta más necesario». O, como diría el siempre necesario Brecht: «¿Qué es el robo de un banco comparado con la fundación de un nuevo banco?».

(más…)

La chimenea es muy bonita, blanca, de una absoluta simplicidad, tira bien y respira. Recuerdo que el agujero de la ducha está sin su tapón de plomo, perdió su utilidad (evitar malos olores) y se convirtió en una obra de arte que ahora se exhibe en los museos. Tal vez la esquina de la sala de estar acabe también sin su chimenea, sin embargo la chimenea siempre tendrá su esquina. En cualquier caso, aquí o allá, todas las cosas que vemos nos sobrevivirán.

Marcel Duchamp

Marcel Duchamp

Según ha quedado demostrado, en 1968 Duchamp vive en el apartamento y se embarca en la aventura de la chimenea. Encarga su construcción a Emilio Puignau, al que dedica un dibujo, “un souvenir d’une cheminée de coin au coin de la cheminée” (“un recuerdo de una chimenea de esquina en la esquina de la chimenea”). La armadura de alambre que hizo para indicar la forma deseada es fotografiada por Man Ray y, supuestamente, fue sepultada con la construcción definitiva. Cuando Marcel Duchamp se va de Cadaqués, muere. […] El galerista consiguió un libro-objeto que lleva por título Cheminée Anaglyphe. Marcel editó 100 ejemplares que incluyen los dibujos del diseño de la chimenea junto a unas gafas para verlos en tres dimensiones. Efectivamente, a través del celofán de las gafas se ve “la mateixa fandilla” (“la misma falda”) que la de nuestra chimenea. Parece la falda de una mujer, y cuando cumple su función, ahí está el fuego bajo la falda blanca, la connotación sexual que nunca faltaba en la obra de este artista que renunció al arte en favor de las ideas.

Marina Oroza

Esta obra es un trabajo que está haciéndose, haciéndose en Madrid. Con nosotros, lo que vivimos, lo que nos afecta, lo que vemos que afecta y cómo lo vemos, los encuentros con otros, con lo que hacen otros, con lo que otros ven. En estos momentos tenemos tres cosas. Hay tres elementos, que entran en constelación.

En primer lugar, hay una Frase. Es como encontrarse una frase. Cualquiera, alguien que conocemos tal vez pero que no es nosotros, que vive en Madrid pero podría vivir en otra ciudad, se encuentra una frase . Una frase que también es entonces la imagen de un encuentro posible. Esta frase dice : TODOS ESTAMOS AÚN AQUÍ. La persona que nos la muestra dice que está obsesionada con ella, que la ha pintado miles, millones de veces, en diferentes sitios. La fuerza de la frase es la de efectuar una afirmación, la afirmación de que algo sigue, de que alguien está aquí y continúa, prolonga el gesto. Hablamos de lo que planeamos, ella piensa que estaría bien extraer esta frase de la historia que la acompaña, inscribirla tal vez en otra historia, en otra forma. La historia de la frase comienza con el apóstol Pablo. Cristo resucita y pregunta si, tras su muerte, algo de lo que él anunciaba sigue. Pablo contesta: ‘No te preocupes, todos estamos aún aquí’. Es la total reintegración. Luego Godard ha retomado esta frase. En Godard marca un ambiente, una especie de estado de atención, de espera. La redención por el cine, Godard como ángel de la historia. La frase es fuerte, sin duda, pero también tiene sus riesgos, que se llaman Pablo y Jean-Luc. Hay que afilarla, hacerla cortante. Sobre todo sustraer la frase a todo aspecto de culto religioso. No entrar en el sentimiento oceánico, no pretender ver dimensiones donde no las hay. Potencia sin océanos: eso es también el reto hoy. Tratar de que la lectura de la frase no se dé en un lugar de memoria, sino de historia. Cualquiera dijo : “TODOS: Fanon, Keaton, Palomino, los mártires de la economía y desde luego cualquiera que pase por la calle, de repente reunidos, todos, en una cita. Benjamin, la cita con la Historia, con las potencias revolucionarias del pasado, en presente : TODOS ESTAMOS AÚN. AQUÍ, una afirmación ya absolutamente moderna, aquí en la Plaza de Lavapiés, aquí donde podría producirse un corte con este horror de la supervivencia-suicidio diferido-renuncia diaria a la vida, porque resulta, a ver, un momento, que todos estamos aún aquí, entonces…”

En segundo lugar, una Forma, una idea formal, o más concretamente la idea de una investigación formal. Una forma precaria pero monumental. ¿ Por qué lo precario parece estar condenado a la ausencia de forma duradera? Vamos a tratar de investigar este “ parece estar ”. Vamos a tratar de hacer que lo precario parezca y sea por un momento monumental. Monumentos de fragilidad en Madrid. Habrá 7, pensamos que será suficiente para investigar con esta acción Madrid. En vidrio, fragilidad. Pero en una base sólida, inamovible, que parezca plomo, acero ; pero que no lo sea del todo. Historia/Memoria. El cristal tiene las mismas dimensiones que las tumbas de lo irrepresentable del reciente memorial judío de Berlín. Pero es/parece una superficie, no alcanza a tener bastante volumen. En cada cristal está pegada con vinilo la misma frase: TODOS ESTAMOS AÚN AQUÍ. Además está serigrafiado. Hay una imagen, una imagen de potencia. El cristal y la imagen son una y la misma cosa. Hay negro y transparencia. Luego hay una lista, una lista de ‘víctimas’ pegada en vinilo (el relieve monumental mínimo, ‘superficial’) también, que son como nosotros, tienen casi todo el tiempo la misma vida sin forma, la misma muerte accidental. Singularidades cualquiera, atrapadas entre las catástrofes espectaculares y las íntimas. Pero podemos decir: no somos víctimas. TODOS ESTAMOS AÚN AQUÍ. Vamos a tratar de hacerlo ver, dando imágenes de potencia a las listas de impotencia. Investigar en Madrid los lugares estratégicamente adecuados a esta declaración. Los tonos de las esquinas, de las plazas. Su memoria, su historia. Trabajar el contenido y formas de las listas según su situación. Poner objetos, restos, deshechos, otras listas, documentación de la experiencia de investigación de cada zona en torno al cristal. Que sea un lugar de intercambio, cada una de estas 7 ‘zonas cero’ en las que situaremos cada cristal en Madrid.

Esta investigación formal, esta idea de líneas, colores y superficies, encuentra fortuitamente una lucha, la lucha en gran parte ignorada del antifascismo. Una forma provoca una lucha, una lucha provoca una forma; esas formas se encuentran, luchan; esas luchas se encuentran, forman. Carlos Palomino: forma/lucha. Problemas de los antifas, problemas de los que nace el Grupo Bilboquet: cómo dejar de ser víctimas, cómo poder afirmar que aún estamos aquí, y que somos todos, cómo poder hacerlo en común, con otros que no conocemos, pero a los que nuestros afectos nos unen.

En fin, en tercer lugar, hay un diagnóstico de la Actualidad, del periódico, de los días que se suceden en estos tiempos consensuales que no abundan en noticias alegres, en buenas nuevas. Este diagnóstico de la actualidad se acompaña siempre de una ontología de Nosotros Mismos, según la bella expresión de Michel Foucault. ¿ Quiénes somos ? y ¿ qué podemos hacer para cambiar algo de lo que nos rodea, y cambiarnos también a nosotros mismos ? no se puede preguntar sin responder al mismo tiempo a ¿ qué pasa hoy ?

¿Qué pasa hoy? Fascinación de la catástrofe, indistinción ética de las víctimas. Todo catástrofe, todos víctimas. Indistinción especialmente brutal en Madrid, entre el 11-M y el reciente accidente de avión. Infamia habitual de los medios, ninguna voz se alza entre los ‘intelectuales’. Incapacidad de reacción, llorar solo ante la televisión. Los expertos ya se ocupan eficientemente, mejor no hacer nada. Cada uno experto en lo suyo y víctima del resto. Misma ‘militarización de la catástrofe’. Ausencia de política, reinado de la economía y de la religión.

Triste lección: un ser humano es un cuerpo desamparado a punto de ser víctima de alguna catástrofe. La evidencia espantosa de la lista, lo único que podemos hacer es apuntar nombres en listas, enigma del nombre, DNI, ambigüedad de la lista de víctimas, paradigma del campo nazi. Biopoder, Espectáculo. Listas, cifras, estadísticas. Los listas están ahí, las cifras están ahí, es la realidad, tú formas parte de ella, es ‘necesaria’…

¿Quiénes somos? No sabemos qué hacer con lo que nos afecta. Impotencia política. Pero tal vez entonces el arte tenga su oportunidad, entre la supuesta necesidad de nombres y cifras, y la acción efectiva de una comunidad, entre nada y todo : algo. Un artificio. Un artificio afectado, que trata mediante la invención de formas de dar potencia a ese afecto. Nunca un arte víctima. Una lista es una forma, hay muchas, de muchos tipos. Un nombre es una forma, hay muchos, de muchos tipos, sobre todo extranjeros. Se puede separar los nombres de las formas consensuales, y de las imágenes y las frases de la exhibición de atrocidades de la actualidad. Fabricar alguna imagen dentro del espacio del arte, deseando que tenga sus efectos fuera de él. Un gesto, una mirada, una historia, para dar una potencia nueva a los nombres de cada lista, que parecen como atrapados en el culto de la memoria. La historia son imágenes. Más que memoriales, entonces, estas intervenciones serían historiales, en los que se anunciaría la continuación posible de un gesto.

Grupo Bilboquet
Madrid, Septiembre de 2008

Preámbulo

Quién es narrador y cuáles son sus deberes y derechos?
El narrador (o narradora) es aquel que cuenta historias y reelabora mitos, junto a referentes simbólicos compartidos –o al menos conocidos y, si se da el caso, puestos en discusión—por una comunidad.  Contar historias es una actividad fundamental para cualquier comunidad. Todos contamos historias, sin historias no seríamos conscientes de nuestro pasado ni de nuestras relaciones con el prójimo. No existiría la calidad de vida. Pero el narrador hace del contar historias su actividad, su especialización ; es como la diferencia entre el hobby del bricolaje y la labor del carpintero.
El narrador recupera –o debería recuperar– una función social parangonable a la del griot en los poblados africanos, a la del bardo en la cultura celta o a la del aedo en el mundo clásico griego.
Contar historias es una labor peculiar, que puede comportar ventajas a quien la desarrolla, pero es siempre un trabajo, tan integrado en la vida de la comunidad como apagar incendios, arar los campos, atender a los discapacitados…
En otras palabras, el narrador no es un artista, es un artesano de la narración.

Deberes

El narrador tiene el deber de no creerse superior a sus semejantes. Cualquier concesión a la obsoleta imagen idealista y romántica del narrador como una criatura más sensible , en contacto con una dimensión del ser más elevada, incluso cuando escribe sobre absolutas banalidades cotidianas, es ilegítima.
En el fondo también los aspectos más ridículos y chuscos del oficio de escribir se basan en una versión degradada del mito del artista, que se convierte en divo porque se cree de algún modo superior al común de los mortales , menos mezquino, más interesante y sincero, con un cierto sentido heroico, pues soporta los tormentos de la creación.
Que el estereotipo del artista mortificado y atormentado despierte mayor interés en los medios y tenga mayor peso de opinión que el esfuerzo de quien limpia las fosas sépticas nos hace comprender en qué medida la actual escala de valores está distorsionada.
El narrador tiene el deber de no confundir la fabulación, su misión principal, con un exceso de autobiografismo obsesivo y de ostentación narcisista. La renuncia a estas actitudes permite salvar la autenticidad del momento, permite al narrador tener una vida que vivir antes que un personaje a interpretar por coacción.

Derechos

El narrador que cumpla con el deber de refutar los estereotipos citados tiene derecho a ser dejado en paz por los que llenan el puchero propugnando esos mismos estereotipos (cronistas de sociedad, correveidiles culturales, etcétera…).
Cualquier estrategia de defensa de las intrusiones debe basarse en no secundar la lógica. Quien quiera actuar como un divo, posando en absurdas sesiones de fotografía o respondiendo a preguntas sobre cualquier tema, no tiene ningún derecho a lamentarse por la intrusión.
El narrador tiene derecho a no aparecer en los medios de comunicación. Si un fontanero decide no salir, nadie se lo echa en cara o lo acusa de snob.
El narrador tiene derecho a no convertirse en un animal amaestrado para actuar en salones o para ser objeto de gossip (chismorreo) literario.
El narrador tiene derecho a no responder a las cuestiones que no considere pertinentes (vida privada, preferencias sexuales y gastronómicas…).
El narrador tiene derecho a no fingirse experto en ninguna materia.
El narrador tiene derecho a oponerse con la desobediencia civil a las pretensiones de quien (editores incluidos) quiera privarlo de sus derechos.

Wu Ming, verano de 2000