Archivos de la categoría ‘exposición’

Martin Creed

Publicado: marzo 4, 2012 de smercados en arte, exposición, hacer arte, por qué el arte y no nada

Vamos a ver una exposición, contemplamos una obra de arte.

¿Por qué identificamos la obra de arte con aquello que puede ser visto, con la imagen? ¿No es ésta una identificación reduccionista, consecuencia de una concepción idealista de la obra artística? Si en la obra, en su imagen, buscamos la belleza, ¿esa búsqueda no nos habrá llevado al convencimiento de que tal belleza, y su condición de arte, residen, por inclusión, en el objeto y/o en su imagen?

¿Por qué una imagen es arte y un texto no? ¿Por qué el arte es visual? Dicho de forma menos esencialista, ¿por qué casi siempre podemos admitir que una imagen contemplada como obra de arte es arte y casi nunca lo hacemos cuando es un texto? Hacer tal afirmación bajo estas condiciones parece conllevar que sepamos qué sea una obra de arte. Pero, ¿lo sabemos?

¿Qué condiciones ha de cumplir una imagen o un objeto o cualquier otra cosa para ser arte? ¿Qué características han de reunirse para que consideremos que algo es arte? ¿Tal vez si reuniésemos varias de estas posibles características, o se cumpliesen algunas de estas condiciones, surgiría una obra de arte? Pensemos, por ejemplo, en algunas de las que ha de reunir una imagen, objeto o cualquier otra cosa, o acción -expuestas aquí sin ningún tipo de preferencia-, para que la consideremos una obra de arte:

1. ¿Que nos la encontrásemos en una exposición de arte?

2. ¿Que en dicha exposición aparezca como expuesta?

3. ¿Que nos la encontremos expuesta en una feria de arte o en un museo, kunsthalle, etc.?

4. ¿Que le acompañe un rótulo identificativo en el que se menciona el autor, título y características técnicas y/o fecha de realización?

5. ¿Que un artista lo presente a un galerista como obra de arte?

6. ¿Que un galerista considere que lo que le ha sido presentado como obra de arte le interesa para exponerlo como tal?

7. ¿Qué una galería o un museo la quiera presentar como obra de arte, aún a sabiendas, por ejemplo, de que es material de preparación para un artista?

8. ¿Que lo que la obra significa tenga algún sentido en un sistema de significación dado que identificamos –aquí y ahora- como artístico? (más…)

No nos moverán [del sillón]  (Imagen: Sergio Jiménez (Soobculture))

(Imagen: Sergio Jiménez (Soobculture))

1916, dadá. 1957, situacionismo. 1977, punk… ¿Y ahora qué? ¿Punk 2.0? ¿Un buen sillón para ser testigos de la crisis sin derecho a intervención? Mientras las editoriales españolas editan manuales sobre la revolución por venir y la música se mira el ombligo, encuestamos a escritores, artistas, teóricos… ¿Cuál será la próxima revuelta?

En Estados Unidos hay más presos que campesinos. Casi la mitad de los españoles no han leído un libro en su vida. Un tercio afirma «sentirse perdido» sin la televisión. El asesor mundial más competente en pacificación urbana es el Ejército de Israel. Uno de cada dos jóvenes practica la borrachera extrema una vez por semana. Entre los adultos, dos de cada diez están enganchados a los tranquilizantes…

La política rebajada a trapicheo y desierto moral, ofreciendo un diálogo falso. La cultura sintetizada en pasarela de moda. El Espectáculo y su golpe maestro: la difusión planetaria y en tiempo presente de la Tontería. El ciudadano atenuado hasta ser compatible con el Imperio. Teme a tu vecino como a ti mismo. Ejerce el derecho de permanecer a una distancia segura del otro.

Mientras tanto, la vida desfallece y ya no somos los mismos. Nos castraron y ahora nos arruinan. En Francia, los babylosers (bebés perdedores), hijos de la generación de Mayo del 68, han visto que el paro entre los licenciados universitarios asciende hasta el 30%. En Grecia, el salario medio entre los jóvenes es de 700 euros. En Alemania la clase media está evaporándose: en 2000 era el 62% de la población; ahora, el 54%; en 2020, según calculan, andará por el 50%. En EE UU ven venir el mismo fenómeno y Obama ha creado la Middle Class Task Force.

En España, donde 20 de cada 100 parados tienen menos de 25 años, la situación es parecida o peor. El sueldo medio anual era de 16.700 euros en 1995. Para sobrellevar la inflación de la última década, debería ser ahora de 24.000. ¿La realidad? La mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros al año y el 70% está endeudado. Algunos experimentan por primera vez el terror del vacío.

El filósofo esloveno Slavok žižek, el Elvis de la Teoría Cultural, adivina en la abstención y el silencio con que se responde a la crisis una redentora actitud similar a la de Bartleby, el personaje de Melville cuyo sereno lema, «preferiría no hacerlo», le conduce al desentendimiento y la muerte por inanición. Dice žižek: «Mejor no hacer nada que implicarse en actos localizados cuya función última es hacer funcionar más suavemente el sistema».

Algo parecido, pero más existencial (la vida misma entendida como «campo de batalla»), propone el filósofo catalán Santiago López Petit: «Nosotros no necesitamos para nada conocer la realidad. La verdad en la que habitamos —nuestra verdad— no se desprende de ningún conocimiento, sino de un sentimiento de rabia (…). El rechazo total del mundo coincide con el odio a la vida. Más concretamente: con el odio a mi propia vida».

¿Es el desapego lo que se tercia? ¿Es no hacer nada lo más violento que puede hacerse? O, al contrario, debemos pensar, como opinan los anónimos agitadores franceses del Comité Invisible, que «nada parece menos probable que una insurrección, pero nada resulta más necesario». O, como diría el siempre necesario Brecht: «¿Qué es el robo de un banco comparado con la fundación de un nuevo banco?».

(más…)

La chimenea es muy bonita, blanca, de una absoluta simplicidad, tira bien y respira. Recuerdo que el agujero de la ducha está sin su tapón de plomo, perdió su utilidad (evitar malos olores) y se convirtió en una obra de arte que ahora se exhibe en los museos. Tal vez la esquina de la sala de estar acabe también sin su chimenea, sin embargo la chimenea siempre tendrá su esquina. En cualquier caso, aquí o allá, todas las cosas que vemos nos sobrevivirán.

Marcel Duchamp

Marcel Duchamp

Según ha quedado demostrado, en 1968 Duchamp vive en el apartamento y se embarca en la aventura de la chimenea. Encarga su construcción a Emilio Puignau, al que dedica un dibujo, “un souvenir d’une cheminée de coin au coin de la cheminée” (“un recuerdo de una chimenea de esquina en la esquina de la chimenea”). La armadura de alambre que hizo para indicar la forma deseada es fotografiada por Man Ray y, supuestamente, fue sepultada con la construcción definitiva. Cuando Marcel Duchamp se va de Cadaqués, muere. […] El galerista consiguió un libro-objeto que lleva por título Cheminée Anaglyphe. Marcel editó 100 ejemplares que incluyen los dibujos del diseño de la chimenea junto a unas gafas para verlos en tres dimensiones. Efectivamente, a través del celofán de las gafas se ve “la mateixa fandilla” (“la misma falda”) que la de nuestra chimenea. Parece la falda de una mujer, y cuando cumple su función, ahí está el fuego bajo la falda blanca, la connotación sexual que nunca faltaba en la obra de este artista que renunció al arte en favor de las ideas.

Marina Oroza

[…] parecía que ya se sabía todo sobre Duchamp, que se tenían controladas todas sus obras, et voilà!, este verano descubríamos la última obra de Duchamp: una chimenea anaglifa en el último apartamento que habitó. Muy posiblemente aprovechando el empuje de este hallazgo (que no lo es tanto, evidentemente mucha gente sabía que existía y donde estaba) Siruela ha publicado un pequeño ensayo de Pilar Parcerisas sobre Duchamp en España. Lo primero que llama la atención es el título, Duchamp en España, cuando más bien se trataría de Duchamp en Cataluña y, si mucho se me apura, Duchamp en el Ampurdán, ya que salvo un primer viaje iniciático con Katherine Dreier por el sur de España y la famosa exposición del Nu… en Barcelona, la relación de Duchamp con la Península se focalizó en Cadaqués y algunas poblaciones cercanas. Y ya dentro del libro llaman la atención otras expresiones como que La Caula, donde Duchamp se hizo la famosa foto con una caula, una cascada, detrás y que sirvió de referencia para Etant Donnés. […]

Sin embargo, si lo que se espera encontrar en este libro sobre Duchamp y España es un relato pormenorizado de las estancias de Duchamp en Cadaqués, sobre cómo llegó a ser invitado por Dalí, sobre la relación con éste dado que se veían con frecuencia, sobre sus visitas y otros invitados, sobre donde iban o sobre que hacían, el libro aporta escasos datos suplementarios de los que aporta el de Bernard Marcadé. […]

Y es que lo de Duchamp se puede estirar hasta el extremo y llegar hasta un juego cabalístico sobre todo lo que tocó o hizo. De ahí el valor de la biografía de Bernard Marcadé, que aguanta el tipo y lo lleva todo a un nivel de cotidianidad. Quizás esa tendencia a hacer de cada hecho, cada cosa tocada por Duchamp, un objeto propicio a la hagiografía viene determinado porque Duchamp es seguramente el último artista moderno. ¿Cómo interpretar sino esa vida bohemia que llevó? El mismo Duchamp en una de sus últimas entrevistas hablaba de que ese tipo de vida fue posible en un mundo que era más estrecho (menos global diríamos hoy) de lo que ya empezaba a ser a finales de los sesenta. Por ejemplo, citaba, que ya no era posible llevar una vida en la se hubiese reducido el gasto económico al mínimo y que, sin ir más lejos, siendo pragmático, los precios de los talleres, las posibilidades de comer a cambio de obra (o ir al dentista) ya no eran posibles. Desde entonces el capitalismo más atroz no sólo ha conquistado el mundo, también el mercado del arte. En esa interpretación, de Duchamp como el último moderno, la óptica a rescatar es la de un artista, el último bohemio, que no pensaba tanto en la obra, como en hacer cosas, muchas de ellas para sus amigos, para un círculo cercano. Desde ahí se pueden recuperar discursos que frente a palabras como lo internacional recuperan otras como el contexto de trabajo. Y quizás por ello no es casual que la requeterecuperación de Duchamp actual coincida con momentos de crisis. Además de la primacía del contenido sobre la forma (un paradigma de las crisis), esa recuperación también traería consigo la de sus formas de entender producción en arte (otra vez, producción de contenidos) o como pensar los circuitos, los lugares o las conexiones que conlleva la producción cultural.

David G. Torres