Ver lo visible [no ver lo invisible]

Publicado: septiembre 1, 2007 de smercados en invisibilidad, orden social, poder, símbolo, visibilidad, visualidad

Entendiendo, pues, el paisaje como una mirada, como una ‘manera de ver’ y de interpretar, es fácil asumir que las miradas acostumbran a no ser gratuitas, sino que son construidas y responden a una ideología que busca transmitir una determinada forma de apropiación del espacio. Las miradas sobre el paisaje —y el mismo paisaje— reflejan una determinada forma de organizar y experimentar el orden visual de los objetos geográficos en el territorio. Así , el paisaje contribuye a naturalizar y normalizar las relaciones sociales y el orden territorial establecido. Al crear y recrear los paisajes a través de signos con mensajes ideológicos se forman imágenes y patrones de significado, que permiten ejercer el control sobre el comportamiento, dado que las personas asumen estos paisajes ‘manufacturados’ de manera natural y lógica, pasando a incorporarlos a su imaginario y a consumirlos, defenderlos y legitimarlos. En efecto, el paisaje es también un reflejo del poder y una herramienta para establecer, manipular y legitimar las relaciones sociales y de poder. De ahí que sea tan importante analizar los símbolos que la nación, el estado o la religión dejan impresos en el paisaje para marcar su existencia y sus límites. Interesa también averiguar los criterios por los que un paisaje es calificado, por ejemplo, de exótico, o aquellos paisajes que se convierten en un espectáculo y, por lo tanto, son utilizados por el marketing urbano recreando la diferencia o la similitud y reinterpretando el pasado. La teatralidad del paisaje adopta caracteres épicos en los ambientes rurales, a menudo identificados como símbolo de los orígenes y la pureza de la identidad nacional, a pesar de que en la actualidad estén marginados política y económicamente.
Existen, en definitiva, formas de mirar el paisaje múltiples, simultáneas, diferentes y, algunas veces, hasta en competencia. Los paisajes se construyen socialmente en el marco de un juego completo y cambiante de relaciones de poder, esto es, de género, de clase, de etnia… de poder en el sentido más amplio de la palabra. La ‘mirada’ del paisaje es extraordinariamente compleja y en ella interactúan muchas identidades sociales diversas, y no sólo eso, sino que también influyen factores tales como la estética dominante en un momento y lugar determinados. En efecto, a menudo sólo vemos los paisajes que ‘deseamos’ ver, es decir, aquellos que no cuestionan nuestra idea de paisaje, construida socialmente.

Joan Nogué

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comentarios
  1. bo dice:

    He aquí un mapa de nuestro país:
    aquí está el Mar de la Indiferencia, barnizado de sal
    Este es el río maléfico que fluye de la frente a la ingle
    agua que no nos atrevemos a probar
    Este es el desierto en el que se han plantado misiles como bulbos
    Este es el granero de las granjas hipotecadas
    Este es el lugar donde nació el chico rockero
    Este es el cementerio de los pobres
    que murieron por la democracia
    […]
    Esta es la capital del dinero y del dolor; sus pináculos
    estallan en el aire caliente, sus puentes se desmoronan
    sus hijos van a la deriva por ciegos callejones confinados
    entre alambres de espinas enrollados
    Prometí mostrarte un mapa y dices pero esto es un mural
    entonces bien, déjalo estar, son pequeñas diferencias
    la cuestión es desde dónde lo miramos
    (A. Rich, “Un atlas del mundo difícil, II”)

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