Revolving Doors
Porte, 11 rue Larrey,
marcel duchamp
Uno se tienta entonces de citar la provocadora tesis de Alain Badiou; “es mejor no hacer nada que contribuir a la invención de caminos formales que hagan visible lo que el Imperio reconoce como existente“. Es mejor no hacer nada que comprometerese en actos localizados, cuya función última es hacer que el sistema funcione mejor (actos como brindar espacios para la multitud de nuevas subjetividades, etc.). Hoy la amenaza no es la pasividad, sino la pseudoactividad, la urgencia de “estar activo”, de “participar”, de enmascarar la vacuidad de lo que ocurre. Las personas intervienen todo el tiempo, “hacen algo”, y lo verdaderamente difícil es retroceder, retirarse. (…) En esta constelación, el primer paso verdaderamente crítico (“agresivo”, violento) es abandonarse a la pasividad, rehusarse a participar; éste es el necesario primer paso que esclarecerá el terreno de una verdadera actividad, de un acto que cambiará efectivamente las coordenadas de la constelación: Zizek me ha quitado las palabras de la boca. ¿Habla de la ética, de la política, de la vida, del arte?





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